16 diciembre 2012
Semana negra
 

 

En semanas como la que hoy termina, se hace especialmente patente el error que comete el Gobierno al querer suprimir los puentes. Un par de festivos estratégicamente colocados que extendieran su manto protector sobre los días contiguos, y la inevitable molicie que embargaría al restante, nos habrían ahorrado el disgusto de Garoña, el informe sobre los trenes fantasma, el anuncio de sangría en Caja España, el posible cierre invernal de paradores, el temor a los porcentajes de los ibéricos y la moción de censura en Treviño. Con tal agenda de desgracias, en Castilla y León convendría imponer por ley aquel eslogan turístico de “Cada fin de semana, unas vacaciones”.

En Garoña y Caja España, el poder político y el económico han ordeñado durante años su matrimonio de conveniencia y ahora lo rompen con guantes y culos al aire, pero en el fondo sin grandes traumas. Ya escribió Tomás Moro que los cónyuges se separan más fácilmente cuando van a tener otras oportunidades. Y los cargos públicos e inversores privados seguirán contando con un amplio abanico. Muchas menos habrá para los trabajadores despedidos y los vecinos de la comarca, y cuando el bebé sale rana no hay custodias compartidas. Quienes hicieron negocio ya no tienen responsabilidades. Si existiera la justicia poética, en el embalse de El Sobrón aparecerían de repente peces con tres colas como reclamo turístico y la ciencia probaría que la longevidad de Fraga se debió, por obra y gracia de alguna mutación genética, a su baño salutífero en Palomares.

El mantenimiento de la actividad de los paradores y trenes menos transitados sólo se justifica desde los intereses de los profesionales afectados por los recortes. La pregunta es: ¿debe prolongarse la inyección pública aunque la inversión no resulte rentable? Al fin y al cabo, es lo que hace la PAC, aducirán con razón los perjudicados. Mayor unilateralidad todavía exhiben las quejas del sector regional del ibérico por el afán de Cañete de sacar a la luz de la marca las mezclas del producto. Seamos honestos: si no saliéramos perdiendo con la medida ahora mismo la estaríamos alabando por mejorar la información al consumidor. Pero se ve que la carne de cerdo no es transparente.

Quien sí es transparente es el nuevo alcalde de Treviño. Sabe lo que quiere y lo dice. Anexionar el condado a Álava. Y me temo que en este asunto tampoco tenemos mucho que hacer. Cuando la geografía, la funcionalidad y la inmensa mayoría de los habitantes del condado coinciden en apuntar al País Vasco, flaca defensa se antoja de la integridad territorial de la región un triste Estatuto de Autonomía.

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Referencias y contextualización

La empresa Nuclenor, propietaria de la central nuclear de Garoña, confirmó esta semana su cierre por no resultarle rentable por la reforma de su fiscalidad por parte del Gobierno, aunque éste había autorizado la prórroga de su vida útil más allá de 2013, contra lo aprobado por su predecesor socialista. Atraer turismo al embalse de El Sobrón se veía como la alternativa económica de la comarca.

La nacionalización de Caja España iba a suponer el despido de 700 empleados. El Gobierno se disponía a decretar el cierre en invierno de los paradores nacionales con menos visitantes en esas fechas y a suprimir un buen número de trenes interregionales que también contaban con escasa afluencia.

El sector del ibérico de Castilla y León y otras regiones protestaban por el propósito del ministro de Agricultura, Miguel Ángel Cañete, de incluir en la propia marca de los productos, y no sólo en la etiqueta, el verdadero porcentaje de producto ibérico que contenían; algo que les perjudicaba pues quedaban por debajo de los andaluces.

Ignacio Portilla fue elegido el día 14 nuevo alcalde de Condado de Treviño, tras una moción de censura de Bildu y Ciudadanos del Condado contra la alcaldesa del PP Inmaculada Ranedo. Nada más serlo, proclamó que comenzaba la "cuenta atrás" para la incorporación del condado a Álava.

 


 

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